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sábado, 16 de enero de 2010

El “obispo Munilla” y el “buen samaritano”

Publicado en mi blog "el bolo de la paciencia"

Sustituyan al sacerdote o al levita de la párabola por D. Ignacio Munilla y al judío apaleado por las víctimas de Haití, y tendrán la parábola actualizada.
Munilla pasa por delante del judío apaleado y lo ignora, (como mucho encarga a “los fieles” y a Cáritas que se encarguen de él) y sigue su camino a Jerusalén.

Para leer el artículo completo pulsa aquí

viernes, 8 de enero de 2010

Democracia en la Iglesia

El teólogo palentino Juan José Tamayo se preguntaba ayer en EL PAÍS, en un artículo titulado “Democracia en la Iglesia, ¿por qué no?”, y finalizaba el mismo con una pregunta que me sugiere algunas reflexiones:
¿Cómo Dios puede querer la elección democrática de los gobernantes a nivel político y oponerse a ella en la comunidad cristiana?
Antes de hacerse esta pregunta, afirmaba el autor que no entendía como si el Papa y los obispos defienden la democracia en la sociedad, no la practican en la Iglesia.
En mi opinión la razón de esta aparente incongruencia es muy sencilla: ni la jerarquía católica ni la de ninguna otra confesión religiosa, creen en la democracia. Todos ellos están mucho más a gusto y viven mejor con sistemas dictatoriales, siempre y cuando, por supuesto, que sean sistemas confesionales. Es mucho más fácil y cómodo entenderse con un gobernante que lo es “por la gracia de Dios, o de Yahveh o de Alá……”, que con uno elegido democráticamente por el pueblo que puede tener la “tentación” de hacer lo que este le demanda y no lo que “ellos” le exigen.
Los jerarcas de la iglesia Católica defienden, de boca para afuera, el sistema democrático en un ejercicio de cinismo que no convence a nadie, pero en la práctica de su organización, según ellos una “sociedad estatuida por derecho divino, perfecta en su naturaleza” (1), ejercen las formas despóticas y jerarquizadas que les son propias y que están perfectamente regladas en el Código de Derecho Canónico de 1983.
Respondiendo pues a la pregunta que Tamayo se hace en el artículo de EL PAÍS, democracia en la Iglesia es, de momento, imposible.

(1) Encíclica Inmortale Dei. León XIII. 1985

martes, 29 de diciembre de 2009

Sobre la identidad democrática

En EL PAÍS de hoy, publica Fernando Savater un interesante artículo con este título.
Sobre la identidad democrática
"No son los minaretes ni los campanarios los que amenazan las libertades públicas, sino aquellos feligreses o dignatarios religiosos que ponen su pertenencia a una fe por encima de sus obligaciones con el sistema democrático que las permite convivir a todas sin desgarramientos ni indebidos privilegios. Frente a la cultura de la pertenencia -acrítica, blindada, basada en el sacrosanto "nosotros somos así"- está la cultura de la participación, cuyas adhesiones son siempre revisables y buscan la integración de lo diferente en lugar de limitarse a celebrar la unanimidad de lo mismo. A esta última, que respeta el ser de cada cual pero lo subordina en asuntos necesarios al estar juntos con quienes son de otro modo, es precisamente a lo que se llama laicismo."
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sábado, 26 de diciembre de 2009

¿'Caritas in veritate' o 'Veritas in caritate'?

Hilari Raguer, monje de Montserrat e historiador especializado en la Iglesia durante la Guerra Civil española, publica hoy en EL PAÍS:

"Alguien dijo que cuando los Papas perdieron los Estados de la Iglesia, inventaron las encíclicas. La Caritas in veritate de Benedicto XVI es una apología de la llamada "doctrina social" de la Iglesia. En los debates del Vaticano II se eliminó esta expresión del decreto Christus Dominus sobre los obispos, y en el número 76 de la constitución Gaudium et spes sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo se la reemplazó por "doctrina sobre la sociedad" (doctrina de societate). Así rezaba el texto definitivamente votado el 6 de diciembre de 1965, promulgado por Pablo VI y publicado en Acta Apostolicae Sedis."

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