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domingo, 10 de mayo de 2009

Separarse de la vida

El diario EL PAÍS en su edición del domingo 10 de mayo, publica en extracto del artículo publicado en la revista italiana Micromega por el filósofo del “pensiero debole” (pensamiento débil) Gianni Vattimo.
Vattimo es catedrático de Filosofía Teorética en el Universidad de Turín y está considerado a sus 73 años uno de los principales autores del postmodernismo y de la escuela hermenéutica.
El artículo es una reflexión personal de sus vivencias sobre la eutanasia surgidas ante el caso de Eluana Englaro.

Separarse de la vida (y de la Iglesia)
En Italia, el 'caso de Eluana Englaro' ha desencadenado un lamentable debate político sobre la eutanasia. La "buena fe" brilla por su ausencia en las posturas adoptadas por la jerarquía católica al respecto

Pues bien, he de confesarlo: hace seis años estuve a punto de convertirme en asesino de una persona consintiente, o, por lo menos, en cómplice de un suicido asistido. A mi compañero de entonces (desde hacía más de 20 años) le descubrieron un cáncer en un pulmón, inoperable y bastante avanzado ya. Él, Sergio, había perdido a una hermana a causa de un tumor unos años antes: la había visto apagarse lentamente con creciente desesperación. Y no quería acabar sus días de la misma manera. Como ambos conocíamos ya los movimientos alentados por el Partido Radical que afrontaban el problema de la eutanasia, nos informamos sobre la forma de proceder, llegado el caso.

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sábado, 25 de abril de 2009

Más ridículo que la condena a Galileo

Juan G. Bedoya entrevista en EL PAÍS al jesuita Juan Masiá Clavel (Murcia, 1941).
Exdirector de la cátedra de Bioética de la Universidad Pontificia de Comillas, en Madrid, hoy es coadjutor en la parroquia de Rokko, de los jesuitas, en Kobe (Japón); profesor de Bioética en la Universidad Católica Santo Tomás, de la diócesis de Osaka, y colaborador en Tokio de la comisión católica de Justicia y Paz y de la sección japonesa de la Conferencia Mundial de Religiones por la Paz.
Foto EL PAÍS

Mantenella y no enmedalla

¡Es que no paran! Por si nos hubiéramos olvidado que la Iglesia Católica se opuso en su día a la aplicación de la vacuna contra la viruela (juro que es histórico), siguen en sus trece. ¡Como para hacerlos caso!

Los obispos criminalizan al Gobierno por autorizar la selección de embriones

Lee el artículo en EL PAÍS

La autonomía de la temporal

Análisis del teológo Juan José Tamayo publicado en el dario EL PAÍS:

"En los Estados teocráticos o con fuerte predominio de una religión suele producirse confusión entre religión y derecho, ciencia y moralidad, ética civil y moral religiosa, pecado y delito, legalidad y moralidad, que dificulta o impide la autonomía de lo temporal (política, cultura, ciencia, etcétera) y da lugar a conflictos en la esfera pública. Sobre todo a la hora de legislar sobre cuestiones que las religiones o la religión mayoritaria (con frecuencia protegida por el Estado) consideran parte de la llamada ley natural, de la que se creen las únicas intérpretes autorizadas. Entre esas cuestiones están el origen y el final de la vida, la concepción del matrimonio, las relaciones sexuales y todo lo relacionado con las mujeres y los derechos reproductivos y sexuales. Se exige a los poderes públicos que declaren delitos lo que para las religiones son pecados y que se castigue con penas temporales los comportamientos que para las religiones merecen penas y sanciones religiosas -algunas, eternas-.
Dos ejemplos de esta confusión son la homosexualidad y el aborto. En torno a 90 países imponen multas y recurren a la tortura contra los homosexuales y en ocho países musulmanes se les aplica la pena de muerte. Con motivo del 60 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, Francia, en representación de la UE, presentó ante la ONU una declaración a favor de la "despenalización universal" de la homosexualidad. Colectivos musulmanes y cristianos progresistas apoyaron dicha declaración. Sin embargo, el Vaticano opuso una fuerte resistencia, lo que suponía legitimar la condena de millones de gays y lesbianas.
En el debate sobre el aborto sucede algo parecido. Los obispos califican el aborto de crimen y de acto terrorista, consideran su aceptación social como "lo más grave" y afirman que ensombrece la democracia. El Código de Derecho Canónico establece la excomunión latae sententiae para quien procura el aborto (canon 1.398). Pues bien, la jerarquía católica quiere que las penas canónicas tengan su correspondencia en la legislación penal. ¡Como en el nacionalcatolicismo!
El problema de fondo radica en que los dirigentes religiosos no aceptan la laicidad del Estado y de sus instituciones, como tampoco la división de poderes, y ellos mismos se erigen en cuarto poder del Estado; reclaman una especie de derecho de veto en el terreno legislativo; quieren seguir siendo los guías morales de la sociedad y, en fin, no reconocen la autonomía de la moral y del derecho. Se ha producido un importante retroceso tanto en el catolicismo, en relación con el Vaticano II, que defendió la secularización y la separación entre Iglesia y Estado, como en la religión musulmana, inmersa en un proceso de islamización de la política, del derecho, de la ética y de la sociedad.
Las autoridades religiosas están en su derecho a intervenir en el debate ético, político y legislativo, pero sin erigirse en instancia última de legalidad, ni en tribunal inapelable de moralidad, ni en fuente inspiradora del derecho."


Me he permitido poner entero el artículo, porque creo que es absolutamente imprescindible su lectura en el debate que existe ante los intentos de la jerarquía de la Iglesia Católica de discutir y poner en cuestión la capacidad legislativa del Parlamento.