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viernes, 6 de febrero de 2009

El Vaticano “muerde” la mano de Zapatero

Si el Gobierno de España se creía que montando el recibimiento que ha montado al número dos del Gobierno Vaticano cardenal Tarsicio Bertone iba a conseguir algo, se ha equivocado de pleno.
Para comprobarlo no hay más que analizar algunos de los pasajes de la conferencia que el citado cardenal pronunció ante la cúpula de la jerarquía católica española, con su presidente cardenal Rouco a la cabeza.
En la página 7 de la citada conferencia, aparece el primer “mordisco en la mano que los da de comer: “no podemos caer en el engaño de pensar que se puede disponer de la vida hasta legitimar su interrupción, enmascarándola quizá con un velo de piedad humana. Por tanto, es necesario defenderla, tutelarla y valorarla en su carácter único e irrepetible”.
De ampliación de la ley del aborto, que ni se le ocurra al gobierno. Mujer que aborte, ¡al talego!, da lo mismo la causa por la que lo haya hecho. ¡Toma caridad cristiana!
En la misma página, segundo “mordisco”:No obstante los enormes beneficios que la humanidad puede recabar de los descubrimientos de la investigación científica y tecnológica, algunos aspectos de dicha aplicación representan una clara violación del orden de la creación, hasta el punto en que no solamente se contradice el carácter sagrado de la vida, sino que la persona humana misma y la familia se ven despojadas de su identidad natural”.
¡Ojito con la investigación y experimentación genética!¡Las células madre “ni tocarlas”! Las enfermedades se curan rezando y esperando milagros. Si Vd. tiene un hijo con algún problema que podría curarse mediante técnicas de fecundación in vitro y manipulación genética de los embriones, se aguanta y ofrece sus sufrimientos, y los de su hijo, a Dios.
No hay que esperar mucho, pues al inicio de la página 8 de la conferencia, aparece el tercer “mordisco”: “La Iglesia proclama que la vida familiar está fundada sobre el matrimonio de un hombre y una mujer, unidos por un vínculo indisoluble”.
Como era de esperar, el cardenal Bertone nos vuelve a recordar que la iglesia Católica tiene la exclusiva para extender el “certificado de familia”. Si tú familia no está formada por un “papá” y una “mamá”, unidos para la “eternidad” con el ánimo de “procrear” y tener los hijos “que Dios les mande”, no te engañes, lo tuyo no es una familia; no sabemos lo que es, pero desde luego no es una familia.
Al llegar a esta página 8, se encuentra uno con una frasecita que no es un “mordisco” si no un auténtico ejercicio de cinismo: “Hay lugares y culturas donde la mujer es discriminada o subestimada por el solo hecho de ser mujer, donde se recurre incluso a argumentos religiosos y a presiones familiares, sociales y culturales para sostener la desigualdad de sexos”.
¿Se refiere acaso a la propia Iglesia Católica? Le recuerdo al cardenal Bertone que en su “organización” la mujer es “discriminada y subestimada”. ¿O no es acaso una discriminación el hecho de que la mujer no pueda acceder a las funciones sacerdotales y a ser dirigente de su Iglesia?
Pero volvamos a lo nuestro. Solamente un párrafo más adelante, el cuarto “mordisco”: “es a la familia, y más concretamente, a los padres, a quienes compete por derecho natural la primera tarea educativa, y a los que se debe respetar el derecho a elegir la educación para sus hijos acorde con sus ideas y, en especial, según sus convicciones religiosas”. “La enseñanza confesional de la religión en los centros públicos resulta acorde con el principio de laicidad, porque no supone adhesión ni, por tanto, identificación del Estado con los dogmas y la moral que integran el contenido de esta materia”.
¡Toma interpretación parcial e interesada de la no confesionalidad del estado!
Quinto “mordisco”: “no es expresión de laicidad, sino su degeneración en laicismo, la hostilidad contra cualquier forma de relevancia política y cultural de la religión; en particular, contra la presencia de todo símbolo religioso en las instituciones públicas”.
Aviso para navegantes: los símbolos de “nuestra” religión, ¡ni tocarlos! Están bien donde han estado siempre: escuelas, oficinas, tomas de posesión, organismos oficiales,…..
Casi a renglón seguido de este mordisco, una auténtica verdad de “perogrullo”: "Tampoco es signo de “sana laicidad”, “negar a la comunidad cristiana, y a quienes la representan legítimamente, el derecho de pronunciarse sobre los problemas morales que hoy interpelan la conciencia de todos los seres humanos, en particular de los legisladores y juristas. En efecto, no se trata de injerencia indebida de la Iglesia en la actividad legislativa, propia y exclusiva del Estado, sino de la afirmación y defensa de los grandes valores que dan sentido a la vida de la persona y salvaguardan su dignidad. Estos valores, antes de ser cristianos, son humanos, por eso ante ellos no puede quedar indiferente y silenciosa la Iglesia, que tiene el deber de proclamar con firmeza la verdad sobre el hombre y sobre su destino”.
De acuerdo, pero reconózcame Vd. sr. Cardenal que ese pronunciamiento de la iglesia vincula a “sus fieles”, nunca a los no creyentes, ni mucho menos, al Estado.
Y para finalizar este breve análisis, una perla jurídico-interpretativa, y a la vez advertencia, ante el intento del gobierno de actualizar la ley de libertad religiosa: “Frecuentemente el principio de igualdad referido a las confesiones religiosas es entendido por algunos como uniformidad de tratamiento jurídico de esas por parte de la ley civil. No es una interpretación correcta: el principio de igualdad, en efecto, se vulnera si se tratan situaciones iguales de modo diverso, pero también si se tratan situaciones diversas de igual manera. El principio de igualdad requiere por tanto que por parte del ordenamiento estatal haya una disciplina jurídica de las confesiones religiosas respetuosa con sus peculiaridades, teniendo también presente el arraigamiento cultural e histórico que cada una tiene en la sociedad”.
Es decir y para entendernos: libertad religiosa, sí; pero la “nuestra” es más importante y además es la “única verdadera”, así que ¡ojito con lo que hacéis!, y ni tocar el actual “status” de privilegio que tenemos reconocido, frente a las restantes confesiones.
Como dice hoy en la última de EL PAÍS, Juan José Millás:llama a la puerta de casa un señor de morado que asegura representar a Dios y no hay otro remedio que recibirle, que agasajarle, que darle la razón, que invitarle a comer”.
En fin, «nihil novum sub sole».

2 comentarios:

Incrédulo dijo...

Los socialistas, o al menos el gobierno, está en este asunto muy equivocado. Somo muchos, más de los que se piensan, los que estamos hartos de las injerencias de la jerarquía católica en los asuntos de la sociedad. No quieren enterarse de que han perdido la influencia y poder del que disfrutaron durante siglos en este país. Una inmensa mayoría de españoles "pasa" totalmente de ellos, y como el gobierno no los ponga en su sitio de una vez por todas, puede que pierda más votos de los que se piensan.
¿Dónde quedaron las promesas electorales del PSOE de caminar hacia una sociedad laica y aconfesional? Zapatero reacciona que aún estamos a tiempo.
Y por cierto, no me valen los argumentos de algunos de que con la que está cayendo, la crisis, hay cosas más importantes que resolver. esto también es importante, y además no cuesta dinero.

un creyente dijo...

¿Por qué os molesta tanto a los ateos que el estado español tenga unas relaciones especiales con la Iglesia Católica? Tenéis que reconocer y asumir, de una vez y para siempre, que la mayoría de los españoles somos católicos, y que es lógico que nuestra iglesia tenga un trato especial, pues así lo recoge incluso la Constitución.